Es enero. Primera reunión del año.
Las mismas promesas, la misma presentación, solo cambia el número del año.
“Este año vamos a resolver entregas, stock y visibilidad.”
Lo dijeron en 2025. En 2024. En 2023. Y no pasó.
¿Por qué? Porque están intentando resolver problemas sistémicos con el mismo sistema que los genera.

La deuda que crece mientras dormís
Las empresas que operan con sistemas logísticos de más de cinco años suelen enfrentar el mismo patrón:
- Costos por pedido hasta un 40% más altos
- Más incidencias operativas
- Gran parte del presupuesto de IT destinado solo a mantener sistemas viejos funcionando
Pero el verdadero problema es este: el costo de la tecnología obsoleta no es fijo. Aumenta cada año.
Funciona como una deuda con interés compuesto. Mientras más se posterga la decisión, más cara se vuelve la salida.
Los tres errores que se repiten año tras año
Error #1: Optimizar un proceso roto
Sumar personas o tiempo a procesos diseñados para otro volumen no resuelve el problema. La ineficiencia estructural no se corrige con esfuerzo humano, se corrige rediseñando y automatizando.
Error #2: El frankenstein tecnológico
Sistemas legacy parcheados con integraciones, herramientas sueltas y Excel como pegamento. El resultado es más complejidad, más puntos de falla y menos visibilidad real.
Error #3: La trampa del costo hundido
“Ya invertimos demasiado” no es un argumento válido. Ese dinero ya se fue. La única pregunta relevante es cuánto cuesta seguir igual frente a cuánto cuesta cambiar.
En la mayoría de los casos, quedarse es mucho más caro.
¿Cuánto te cuesta realmente tu tech debt?
Cuando se suman los costos que normalmente no se contabilizan, el número cambia por completo:
- Mantenimiento de sistemas legacy
- Tiempo humano dedicado a workarounds manuales
- Errores operativos evitables
- Ventas perdidas por mala experiencia
Cuando las empresas hacen este ejercicio con números reales, descubren que el sistema nuevo no es un gasto: es una inversión que se paga sola.
Cinco señales de que tu stack está técnicamente muerto
- Cada mejora requiere desarrollo custom
- Los reportes llegan tarde
- La coordinación entre sistemas es manual
- No hay trazabilidad clara cuando algo falla
- Excel se volvió crítico para operar
Si al menos tres de estas situaciones aplican a tu operación, tu stack está técnicamente vivo, pero operativamente muerto.

Cómo migrar sin frenar la operación
Migrar no implica apagar todo y empezar de cero. Una transición bien diseñada se hace por etapas:
- Visibilidad: unificar datos, métricas y alertas para entender qué está pasando
- Automatización de bajo riesgo: eliminar tareas manuales no críticas
- Migración modular: reemplazar sistemas por módulos, validando cada paso
- Deprecación: apagar lo viejo solo cuando lo nuevo ya está probado
Este enfoque reduce el riesgo, genera valor temprano y evita paralizar la operación.
Enero es trampa (y oportunidad)
Enero es el peor mes para poner parches rápidos.
Pero es el mejor momento para planificar una migración estratégica.
Quienes improvisan ahora, sufren en los picos de fin de año.
Quienes planifican bien en enero, llegan a noviembre con ventaja.
La pregunta que define tu 2026
La pregunta no es si podés migrar.
La pregunta es si podés seguir pagando el costo de no hacerlo.
En DIXTRA no vendemos transformación digital aspiracional.
Mostramos costos reales, escenarios concretos y ROI medible.